No queda otro remedio, cuando la bajada es profunda y toca aquello más sensible de las personas, su vivir cotidiano, sus sueños acariciados durante mucho tiempo, la libertad de decidir el futuro con cierto optimismo, hay que dar la patada al fondo de la piscina y salir a flote como sea.
Tenemos tantas cosas maravillosas que podemos hacer sin ni tan siquiera gastar un euro..... cosas como las que proponia hace unos dias y que merecieron unos interesantes comentarios.
Se acabaron las lamentaciones, el somatizar los malestares, nos va en ello la salud, ni más ni menos.
Este frio invierno está gestando una risueña primavera, un resurgir de la naturaleza que cada año nos alegra y que nunca es igual, aún que se repita cada año.
Recordar los cantos de alegres pàjaros, el esplendor de los colores de las flores ( vaya cursiladas, no?), esta añoranza de aquello que tuvimos a raudales y ahora está mudo e incoloro, alimenta la esperanza, esta débil lucecita que poco apoco va iluminando nuestro andar de aquí para allá pensando en lo que va a venir.
A veces creo que se puede vivir de tan pequeñas ilusiones, sorpresas que no habíamos previsto: una nueva amistad, un aprendizaje nuevo que siempre habíamos pospuesto y tantas otras pequeñas alegrias con las que adornar nuestro ser en este mundo tan contradictorio, tan diverso, fuente de alegrias y también de decepciones, de esperanzas y fracasos, pero siempre ahí constantemente sosteniendo la vida, y el devenir de todas las criaturas que en él habitamos.
Retorn al jardí d'Epicur
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He fet un llarg periple digital des del 2009 en que vaig començar amb els
blogs, però recentment el facebook s'emporta una gran part del meu temps,
tot i ...
Hace 12 años