Espectacular el intenso color amarillo de los campos de colza, que en contraste con el verde intenso del trigo forma un mosaico digno de verse. Los frutales añaden sus flores blancas al conjunto: cerezos, perales, ciruelos, están en su momento más hermoso. Desde luego, vale la pena pasear por el campo estos dias, particularmente al atardecer cuando el sol rojizo alumbra el conjunto.
Cada vez soy más contemplativa de lo que va sucediéndose a lo largo del año, y constatando como puntualmente cambian los colores, las formas, las hojas nuevas salen con vigor inusitado para perecer unos meses más tarde, la caducas, claro.
Bueno, a falta de un tema de más enjundia, aporto esta placidez que siento frente a un espectáculo tan sencillo como encantador, que me permite cargar pilas y descansar la vista entre estos regalos de la naturaleza.
Hasta pronto y cuidaros la salud, un tesoro frágil y valioso.
Retorn al jardí d'Epicur
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He fet un llarg periple digital des del 2009 en que vaig començar amb els
blogs, però recentment el facebook s'emporta una gran part del meu temps,
tot i ...
Hace 12 años
Cambios naturales que nos renuevan, que nos confirman otro año en el pacto con la Vida.
ResponderEliminarDisfrútalos intensamente.
Gracias por tu deseo, que así sea.
ResponderEliminarUn abrazo.